Concepción Roque y
Mariano Choquehuanca, son dos alfareros puneños y los principales salvaguardas
de la memoria plástica de las comunidades de Checca Pupuja y Santiago de Pupuja
en la provincia de Azángaro, localidades que forman parte de la zona minera sur
puneña. Ellos están participando por sexta vez en la exposición “Ruraq Maki,
hecho a mano” impulsada por el Ministerio de Cultura.
Mariano, de 50 años, nos
cuenta que desde los 8 años aproximadamente se dedica a modelar, decorar y
cocer artesanalmente la arcilla a la que su padre y su abuelo dedicaron su
vida. Hoy, el taller de don Mariano está conformado por él, su esposa y sus dos
hijas de 15 y 8 años.
Su inspiración proviene de
las costumbres ancestrales, destacando el torito emblemático de Pupuja, cuyo
uso religioso se asocia a las ceremonias de marcación del ganado “señalacuy”,
como símbolo sustituto de las antiguas conopas (ídolos de piedra).
También hace chuwas (platos), limitatas (jarras para
licor), apajata (vasija de matrimonio) y Ukukus (personaje popular asociado al
oso de anteojos), entre otras piezas que destacan por su síntesis volumétrica y
su sentido simbólico.
Las piezas de alfarería en su mayoría están
trabajadas con la técnica del vidriado. Primero se hace la pieza de arcilla,
luego se aplica el engobe (arcilla diluida en agua) blanco u ocre y después el
vidriado, que es un esmaltado que se produce a partir de la escoria de plomo
desechada por la minería cercana o de vidrio molido en batán.
Es importante mencionar que dada su importante
trayectoria como ceramista tradicional, don Concepción Roque Chambi, maestro de
Mariano, ha sido reconocido como Personalidad Meritoria de la Cultura Peruana
por el Ministerio de Cultura en marzo del presente año.
Las investigaciones arqueológicas integran estas
comunidades al Camino Inca que ha sido identificado y registrado por el
Ministerio de Cultura, a través del Proyecto Qhapaq Ñan – Sede Nacional, como
parte del Camino Longitudinal de la Sierra - Qhapaq Ñan, perteneciente al
tramo Ayavirí – Desaguadero que va hacia Bolivia.
Don Mariano nos cuenta que cuando él era
pequeño, transitaba por ese camino a caballo y que hoy lo hacen en
llamas. Lo usan mayormente en tiempo de siembra y cosecha y para
trasladarse al pueblo cercano de San Pedro.


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